Cómo preparar la rutina de sueño antes de la vuelta a la guardería o al cole

Durante las vacaciones de verano es habitual que los bebés y los niños se acuesten y se levanten más tarde. Las cenas se alargan, hay más planes fuera de casa y los horarios son mucho más flexibles. Sin embargo, cuando se acerca la vuelta a la guardería o al colegio, recuperar poco a poco la rutina de sueño puede ayudar a que el cambio sea más llevadero para toda la familia.

Cómo preparar la rutina de sueño antes de la vuelta a la guardería o al cole

No es aconsejable esperar al día anterior para cambiar todos los horarios de golpe. Lo más recomendable es comenzar varios días antes y adelantar progresivamente la hora de acostarse y de levantarse, respetando siempre el ritmo y las necesidades de cada peque.

Cada niño necesita un tiempo diferente para adaptarse. Por eso, es importante evitar comparaciones y observar cómo se encuentra durante el día: si está descansado, activo y de buen humor o si, por el contrario, se muestra más cansado, irritable o le cuesta despertarse.

Empieza a cambiar los horarios de forma gradual

Si durante el verano tu peque se está acostando mucho más tarde, adelanta la hora de ir a la cama poco a poco. Al mismo tiempo, intenta que se levante cada mañana algo antes hasta aproximarse al horario que tendrá cuando empiece la guardería o el colegio.

Niña bostezando en cama Estrellita la Valiente. Habitación con una cama Montessori y la niña bostezando sobre la misma

Niña bostezando en cama Estrellita la Valiente

También conviene recuperar progresivamente los horarios habituales de las comidas, el baño y la siesta. Cuando las actividades del día siguen un orden previsible, los niños saben qué va a ocurrir después y les resulta más sencillo prepararse para dormir.

Crea una rutina relajante antes de acostarse

Una rutina sencilla y repetida cada noche ayuda a indicar al peque que el día está terminando. No necesita ser larga ni complicada. Lo importante es que sea tranquila y siga siempre un orden parecido.

Puede incluir una ducha o un baño, ponerse el pijama, lavarse los dientes, preparar la ropa del día siguiente y leer un cuento en la cama. En el caso de los bebés, también puede consistir en bajar la intensidad de las luces, hablarles suavemente o cantar una canción tranquila.

Bebé con capa de baño Abecedario sobre bañera. Capa de baño con estampado de letras del abecedario de colores

Bebé con capa de baño Abecedario sobre bañera

Durante estos momentos es preferible evitar juegos demasiado activos, ruidos intensos o actividades que puedan volver a estimularlos justo antes de dormir.

Momento lectura infantil. Un padre leyendo un cuento a su hija

Momento lectura infantil.

Reduce las pantallas antes de dormir

La televisión, las tabletas y los teléfonos móviles pueden dificultar que los niños se relajen. La Asociación Española de Pediatría recomienda limitar el uso de pantallas durante la hora previa al sueño y favorecer un ambiente calmado.

En su lugar, podéis leer juntos, hablar sobre lo que más les ha gustado del día, escuchar música suave o preparar tranquilamente la mochila de la guardería o del colegio. Además de facilitar la desconexión, estas pequeñas rutinas pueden convertirse en un momento especial en familia.

Revisa el horario de la siesta

En los bebés y niños pequeños la siesta continúa siendo necesaria. Sin embargo, si es demasiado larga o termina muy tarde, puede hacer que les cueste conciliar el sueño por la noche.

No se trata de eliminarla de forma repentina, sino de adaptarla poco a poco al horario que tendrá en la guardería. Los niños mayores que ya no necesitan dormir pueden disfrutar de un rato de descanso tranquilo después de comer sin necesidad de acostarse.

Prepara un dormitorio cómodo y tranquilo

El dormitorio debe invitar al descanso. Antes de acostar al peque, comprueba que la habitación esté ventilada, tenga una temperatura confortable y permanezca con poca luz y el menor ruido posible.

La ropa de cama también debe adaptarse a la temperatura. A finales de agosto y principios de septiembre todavía puede hacer calor, por lo que no es necesario incorporar textiles demasiado abrigados. Una funda nórdica sin relleno puede utilizarse como una cobertura ligera durante las noches más cálidas y añadir el relleno cuando comiencen a bajar las temperaturas.

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Niña durmiendo en cama con tejidos 100% algodón orgánico

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¿Cuántas horas deben dormir los niños?

Las necesidades de sueño cambian con la edad y también pueden variar de un niño a otro. Como referencia general, la Asociación Española de Pediatría indica que los niños de 3 a 5 años suelen dormir entre 10 y 12 horas diarias, mientras que entre los 6 y los 10 años necesitan alrededor de 10 horas.

En el caso de los bebés y los niños más pequeños, el descanso se distribuye entre el sueño nocturno y una o varias siestas. Más que centrarse únicamente en una cifra, conviene observar si el peque se despierta descansado y mantiene un buen nivel de energía durante el día.

Paciencia durante los primeros días

Aunque hayáis preparado la rutina con antelación, los primeros días de guardería o colegio pueden provocar más cansancio, nervios o despertares nocturnos. Es una reacción frecuente ante los cambios de horarios, espacios y actividades.

Mantener una rutina estable, acompañarlos con calma y evitar convertir la hora de dormir en un momento de conflicto facilitará la adaptación. Con constancia y paciencia, su cuerpo irá recuperando poco a poco los horarios habituales.

Preparar la rutina de sueño antes de la vuelta a la guardería o al cole no significa despedirse del verano de forma brusca. Se trata de introducir pequeños cambios para que los bebés y los niños comiencen esta nueva etapa descansados, tranquilos y con la energía que necesitan para disfrutar de todos los aprendizajes que les esperan.